24 de febrero de 2011

Hipocresía.

"Hipocresía:

(Del gr. ὑποκρισία).



1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan."

Y creo que no me equivoco mucho si me aventuro a decir que la hipocresía es prácticamente el pan nuestro de cada día. Lo auténtico se pierde. ¡Joder! ¿Por qué ser auténtico si se queda tan de puta madre fingiendo? Idea que parece que se ha generalizado. Se maquilla todo, se exagera la realidad hasta quedar totalmente desvirtuada. ¿Qué se pretende con ello? ¿Quedar mejor ante la gente? (gente...) ¿Sentirse mejor consigo mismo? ¿Dar una imagen que no es cierta? O... bueno, quizás es que algunas personas ven las cosas como no son, quién sabe.

Nadie se salva, me incluyo de hecho. Todos hemos pecado alguna vez de hipócritas. Algunos esporádicamente y otros ya por sistema. Aquí la "falsa cortesía cántabra" es algo más que habitual. No creo que se pueda hacer nada para acabar con esto. Es algo que depende de cada persona. Vivimos en un mundo en el que está de moda aparentar ser quien no se es, tener lo que no se tiene, sentir lo que no se siente... Y eso es una gran cagada. Muy muy grande.

a.

22 de febrero de 2011

Nada

Vuelven los días de lluvia en los que es inevitable ir pisando charcos. Las gotas chocando contra tu cara y empapándote el pelo. La gente andando acelerada y sin compasión por a quien empujan o a quien cortan el paso.

Vuelven las prácticas. El no enterarme de que hay que hacer para cada día pero que algún que otro comentario o alguna que otra llamada me lo recuerda. Vuelvo a andar perdida en más de la mitad de las asignaturas. Cada vez con menos esperanza de poder coger el hilo. Viendo Septiembre cada vez más como una realidad. Vuelvo a darme cuenta una y otra vez todos los días que no me gusta esto.

Consulto la agenda. No hay ninguna fecha especial. Páginas en las que baila la entrega de algún trabajo con algún concierto o un viaje de vuelta a casa. Consulto el movil. No hay nada, para variar. No espero mensajes ni llamadas de esas que te puedan ilusionar.

Un trapo rojo sobre la encimera. Un cuchillo. Una botella de agua vacía. Otra de Brugal en las mismas condiciones. La sandwichera. Una barra de pan. Una ventana enfrente con la luz encendida, abierta. Una cortina a la que mueve el viento.

Vuelven los días en los que no pasa nada. NADA.