Hoy te he vuelto a recordar.
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30 de enero de 2012
24 de diciembre de 2011
Triste Navidad...
Este año no hay ningún árbol de navidad con luces de colores que alumbre la entrada de casa. Este año está también ausente el movimiento de gente, el barullo en la cocina. Eso que es tan habitual para muchos de reunirse en torno a una mesa toda la familia en Noche Buena o en Navidad es prácticamente desconocido para mi.
El vivir alejados, el no tener abuelos que den pie a las comidas multitudinarias. Eso es lo que tiene.
Hay veces que lo pienso, que en un futuro una de las razones que veo para tener una familia es no tener que pasar unas navidades sola. Los padres no van a estar toda la vida, no tengo hermanos, a mis primos y a mis tíos les veo unas cuatro veces al año. Si, es triste.
En fin... el día 28 será como mi día de Navidad o de Noche Buena. A lo grande, entre más de cincuenta personas, aunque si soy franca... desconozco el nombre de muchos de esos primos de mi padre, esposas e hijos que nos reunimos.
Hay días como los de hoy que echo de menos a mis abuelos, aunque apenas les conociese. Hubiera sido bonita una navidad con ellos estos años.
6 de noviembre de 2011
Contigo hasta el final.
"Y yo seguiré aquí a tu lado a pesar de lo raro que sea nuestro amor, este amor..."
Hay muy poca gente que lo entienda, o que lo quiera entender, y a mi me faltan las ganas y las palabras para poderlo explicar. Es un sentimiento demasiado grande como para que se pueda plasmar por escrito sin que se vea menguado.
Ojalá algún día lo podáis comprender, porque es de lo más bonito que existe. Ojalá.
Y yo ya le he sacado mi sentido particular a esta canción.
"Fue mi decisión. No hay dolor."
16 de agosto de 2011
saldo agotado.
Pienso en ti más de lo que debería, y constantemente me viene a la cabeza la frase "sólo quiero despertarme contigo".
Me acuesto, noche tras noche, imaginándote; pensando que así podré colarme en tu mente aunque sea por unos instantes. Tardo en dormir y a las pocas horas me despierto sobresaltada dando vueltas en la cama, agitada, con el pulso acelerado; desubicada, vacía y sola. Me limito a dar media vuelta, colocar las sábanas, volver a cerrar los ojos y desear no soñar más.
Necesito ilusionarme, con alguien real y que de pie a ello y dejarme de fantasear. Necesito entrar en los sueños de alguien. Volver a tomar las riendas de una vida y dejar de buscar recetas para superar los malos tragos. Creer realmente que puedo hacer algo.

¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es? Vas por la calle y tropiezas con multitud de parejas. ¿Por qué esas personas sí y yo no? ¡Ah...! sí, se me olvidaba. Cada uno hemos de rendir cuentas por nuestros actos del pasado, y mi saldo parece ser que no da más de sí...
22 de junio de 2011
objeto deseado.
Y te das cuenta de que extrañas no tener a ese alguien a quien echar de menos en verano, ahora que se acerca. No habrá despedidas tristes, y por consiguiente tampoco encuentros efusivos.
Por las noches, al apagar la luz y posar el móvil en la mesita de noche, me planteo cuanto quedará para que haya un alguien al que desear dulces sueños y buenas noches antes de dormir. Con quien quedar sabiendo a ciencia cierta que seguirá esperando aunque llegues un poco (bastante) tarde. Con quien ir al cine y pasear.
El tiempo pasa y nadie aparece; y las sendas recorridas no creo que sean las más apropiadas para encontrar el "objeto deseado".
Y como buena caprichosa que soy ahora quiero lo que no puedo tener, y cuando lo tenga será el momento en que todo se vaya cuesta abajo y haya que volver a empezar...
Cariño, pero sin seguridad. Incertidumbre. Bien estar, sin exceso de confianza. Que sea un continuo comenzar.
Llámenme rara, pero eso es lo único que, ahora al menos, me podrá atar.
9 de junio de 2011
black.
Es inevitable que la percepción que tenemos algunos días de todo lo que nos rodea sea tremendamente negra. Será cosa del momento. De esos momentos en que las ideas positivas se van y solo vienen a tu cabeza malos presagios. Puede ser también cosa del tiempo; o de las frustraciones que van llegando, que toman sitio en tu atareada vida para hacerte sentir pequeñita, muy pequeña respecto a todo. No solo pequeña, puede que también inferior. Y son las cosas que te van machacando por dentro y que hacen que te cueste sacar las ganas que tan hábilmente se esconden a saber donde.
Siempre soy de las que procura darle la vuelta a la tortilla a los asuntos negativos que tienen los demás, aunque sea a veces incluso con ideas absurdas. Siempre procuro sacar la parte positiva o más clara del asunto. Defender el optimismo, la esperanza... Esas cosas que una persona cuando está mal puede que no vea o que se haya obcecado y no quiera ver. Pues yo ahora necesito ver la parte positiva de algo, y mi cabeza las procura buscar y autoinculcárselas, pero eso no me está sirviendo. Quiero un poco más de luz al fondo del camino.
La mujer de hielo no es tan de hielo. Tan sólo es tímida y cerrada para expresar lo que lleva por dentro. No son buenos tiempos para esta mujer...
Bastaría con tan poco para sacarme una sonrisa...
10 de mayo de 2011
Ausente.
¡Quien me iba a decir que algún día llegaría a dejar de ser dependiente de las redes sociales! Estoy superando mi adicción a las mismas. Consecuencia de la fase asocial que estoy atravesando (fases... fases... toda vida está llena de fases).
Los últimos días han sido días de estar acurrucada en el sofá, de escuchar música, de pensar y dar vueltas al por qué de las cosas. De procurar hacer algo con mi vida como estudiante de tercero de Derecho. De conciertear también; de ilusionarse, desilusionarse, de hacer el triste y de paseos por el Sardinero. Lamentaciones y cañas un domingo por la noche al lado del mar con María.
Han sido días raros. Muy muy raros. Llegando a sentir en algunos -varios- momentos ganas de llorar pero sintiéndome incapaz de hacerlo. Días de no querer levantarme de la cama. De baño, en vez de ducha, con música suavecita y cerveza al lado. De sumergirse y sentirse en una burbuja. Aislada.
No consigo nada. Ciertamente estos días no me han dado más. No he logrado aclarar mi cabeza, ni tampoco he logrado concienciarme de "lo que es bueno", de "lo que es malo".
Creo que mi suerte se perdió, o que lo mío no son los años impares. Que estoy condenada a pasar una mala racha, una de cal y otra de arena. O que a algún sujeto le ha dado por practicar a echar mal de ojo conmigo. ¡No se que ocurre!
Estos son los momentos en los que anhelo una vida estable, cuerda y civilizada. Sin desvaríos mentales, sin hormonas alteradas, con mimos, abrazos y cariño. Soy más blanda de lo que parece. De salir a pasear y de no maldecir a todas las parejas que se cruzan por mi camino. Sí, lo reconozco, lo hago. Nunca estamos conformes con lo que tenemos, y... cuando las cosas se ponen jodidas echamos de menos aquella suerte que un día tuvimos y que puede que no valorásemos lo suficiente.
C'est la vie, no dejo de repetirmelo...
Quiero volver a tener ganas.
Quiero volver a sentir milagros en el aire.
5 de febrero de 2011
un secreto a voces.
No es ningún secreto que de un tiempo atrás hasta aquí una se siente un poco sola. Sé que tengo gente con quien puedo contar, o eso creo, pero no me refiero a esa clase de compañía. No recuerdo cuando fue la última vez que tuve una "cita". Creo que no miento si digo que hay poca gente, pocos chicos, interesados en quedar conmigo. En conocerme. En darme una oportunidad.
Es sencillo encontrar a alguien una noche que sirva para calentarte la cama ese día dado, pero creo que es obvio que no es a eso a lo que me refiero. Son muchos los que prefieren hablar por hablar. Los que hacen de los comentarios de los demás su propia teoría sobre algo o sobre alguien. No son muchos quienes se arriesgan a descubrir algo que no está bien visto. Son demasiados los que sobrevaloran la opinión de una multitud hasta el punto de tomarla como propia.
Y creo que al principio tienes la esperanza de que vas a conseguir que te lleguen a mirar con otros ojos. Pero el tiempo pasa. Algunas críticas siguen cogiendo fuerza con el boca a boca. Algunas, varias veces vuelvo a meter la pata y mando a la mierda todo lo que hubiera podido avanzar. Y estamos en el mismo punto de siempre... En el punto en que nadie se quiere acercar. Punto en que la mala fama sigue haciendo estragos. Punto en que yo me voy a tener que seguir comiendo lo que me guisé.
Y yo "sólo" pido que haya alguien que me de una oportunidad y me coja de la mano por la calle. Que me mire a los ojos. Que me abrace y me haga sentir bien. Que me haga sonreir. Que ignore lo que le puedan decir. Que tenga la suficiente confianza en sí mismo como para pensar que me va a enamorar. Que tenga la suficiente confianza en mí como para no atarme en corto. Quiero a alguien real a quien querer. A quien poderle mandar un mensaje antes de acostarme, junto a quien acurrucarme. Quiero besar a alguien sin tener la sensación de que lo único que persigue es llevarme a la cama. Me apetece un poco de cariño. Puedes ser fría e incluso distante con la gente, pero de veras que hay veces que se necesita.
Y me acostaré pensando en que un día llegará alguien que no solo me diga que soy especial, sino que me haga sentirlo, y que me haga sentir que él lo es también.
Viernes noche de melancolía y falta de cariño.
Falta de besos desinteresados.
4 de febrero de 2011
Hay veces que...
Hay veces que puedo resultar un poco estúpida. Esos días tontos en que una se emociona con facilidad. O que está ilusionada de continuo, consecuencia de esos miles de pájaros que rondan mi cabeza.
Hay veces que un mensaje de una persona a la que tienes, o has tenido, un cariño especial preguntándote como te va te saca una sonrisa. O un comentario en una foto que te dice lo guapa que estás. También alegran las buenas noticias que le pueden dar a personas a las que has ido cogiendo cariño.
Hay veces que escuchar una canción me alegra el día mucho, y que algunas voces en especial me tocan la fibra. Canciones y voces que otros días puede que me hundan en la más profunda de las melancolías. Según el día será.
Dentro de muy poquito va a hacer un año desde que me ocurrió algo especial. Algo que para mí fue especial, algo que me ha ido orientando un poco este año y me ha enseñado lo que realmente me gusta y me llena. Y un año después tendré la oportunidad de volverme a reunir con esas personas que comenzaron todo. Que me influenciaron más de lo que podrían creer.
Hay veces que me gustaría dar las gracias a muchas personas. Por formar o haber formado parte de algún fragmento, de alguna etapa de mi vida. Perdón por no haberlo dicho nunca, y gracias a todas aquellas personas que de un modo u otro se han preocupado en algún momento por mi, a aquellas que me han sacado una sonrisa, que me han ayudado, que me han enseñado.
Gracias :)
20 de enero de 2011
popurrí de sensaciones
Me llevo viendo varias noches buscando respuestas en el fondo de algún vaso. Fumándome la soledad envuelta en papel de liar. Escuchando canciones nuevas. Evitando otras que me hagan pensar demasiado. Llevo maquillando la realidad demasiado tiempo, pintándola siempre una bonita sonrisa roja. Mis tonterías y estupideces son las mismas, las de siempre, pero en un contexto más interesante. Sigo dando demasiado valor (el que creo que tiene) a los "te quiero", apenas recuerdo ya cuando fue la última vez que uno salió de mis labios (y de mi corazón). He aprendido a dormir en el medio de una cama para dos para que la ausencia de otro cuerpo a mi lado no se haga tan dura. He retomado antiguos hábitos que creía perdidos, vuelve a haber libros sobre mi mesilla de noche. Hay a quien le ha dado por visitarme continuamente en sueños. Sigo echando de menos el pasear con alguien de la mano, que me abrace por detrás y que me empotre contra algún rincón con tanta pasión como si no hubiera mañana, como si no hubiera más gente en ese momento, en ese lugar. Aún espero visitas que no se si algún día llegarán. Me faltan miradas de complicidad, gestos sin significado para ojos ajenos. Me falta alguien... y no se dónde estará. No se dónde puedo encontrarlo.
a.
26 de diciembre de 2010
hielo
¿sabeis que el hielo corta? ¿y que incluso puede llegar a hacer heridas? Mi corazón era de hielo, y ahora mismo puedo notar como está hecho trizas. Es todo añicos. Pequeños pedacitos que se me van clavando, que hacen daño, mucho daño, que escuecen y que estás deseando sacártelos cuanto antes. Aún no he descubierto el cómo sacarlos...
Va a hacer casi un mes. Hace poco menos de un mes tuve una de las mejores noches de mi vida, y... la echo tanto tanto tanto en falta. Pagaría por un beso más, por media hora juntos. Por poderte volver a ver.
No quiero que me duelas, pero lo veo tan complicado... no logro descubrir el modo de lograrlo. sal de mí por favor, sal de una vez. Quiero volver a ser feliz.
6 de diciembre de 2010
organizándome
Papá y mamá se han ido a dar un paseo, a pesar del frío que hace ahí fuera. A mi me toca quedarme en casa estudiando penal I. Me propuse que este curso me iba a poner las pilas con los estudios... ¡Me cuesta tanto! ¿A que se lo achaco? Venga va, diré -siendo realistas- que me aburre bastante todo lo que estudio, y... ¿puede que sea eso lo que me desmotiva? En fin... ahora no es plan de dar vuelta atrás. Al menos tres años más y ya estará acabado. Que ya estoy en la mitad, y... eso de dejar las cosas a medias no me gusta en exceso.
Planeando poco a poco el fin de semana creo que ya tengo a mi madre convencida para ir el Jueves a Valladolid a ver a Cesar Pop. Espero que no se me eche para atrás a última hora. Sobre el de 84... estoy tratando de convencer a mi padre (que mi madre tiene cena esa noche) para que me vaya a buscar y me traiga de vuelta a casa por la noche. A ver si de una vez por todas me saco el carnet de conducir y no tengo que depender de nadie (este verano el práctico será mío, jáa). Y sobre el bolo de Pereza del sábado en Segovia... que no os lo voy a negar, es el que más me interesa, que decir... Necesito la subvención de mis padres, que mi cuenta está temblando, así que dependería totalmente de ellos. Puede que luego les haga un presupuesto y un croquis con todos los planes organizados de ese día. Aunque para mucha gente no sea importante para ellos es fundamental el no dejar cabos sueltos y que esté todo perfectamente planeado.
No se que más decir sobre el día de hoy, sobre mi fantástico día en casa. Mi estado de ánimo va mejorando, y ya no voy vagando por casa como alma en pena que se alimenta de recuerdos. Ese es un punto positivo, sí sí. No merece la pena estar triste. No me tendría ni que quejar. Me considero una persona afortunada, y... el hecho de quejarme por mis tonterías de persona inmadura es una ofensa hacia aquellas otras personas que realmente tienen problemas de verdad. Aún así... algún que otro día dado creo que necesitaré explicar las penas que me sigan acechando. (Trato de controlarlo, pero... que hay veces que es inevitable que salgan a la luz).
Pasen una buena tarde de lunes -festivo-.
Muáa Muáa
2 de diciembre de 2010
strange feelings.
Siempre he tratado de dar la imagen de ser alguien fría, de no tener sentimientos. No me gusta que las cosas que me afectan sean de público conocimiento. No me gusta que con una mirada la gente averigue si estoy tríste o si me he levantado con mal pie. No me gusta que sea tan simple como para que personas con las que puede que apenas tenga trato se den cuenta de como me encuentro.
En el ámbito de las relaciones tampoco soy muy distinta. Siempre he defendido la teoría de que en toda relación siempre hay una persona que quiere y otra que se deja querer. Pues bien, puede que sea por eso, puede que sea porque yo siempre fui la que se dejó querer y no sabe lo que es realmente perder el culo por la persona con quien estas, nunca he llevado a cabo más muestras de cariño que las estrictamente necesarias.
No estoy diciendo con esto que nunca me haya gustado alguien en serio. Si tuviera que pararme a pensar en alguien tendría una clara imagen en la cabeza, la misma desde hace tres años. Creo que le quise, y mucho. Me alborotaba por dentro como nadie lo había conseguido antes. Hacía que ensanchase de la alegría al decirme algo o al ser simpático conmigo, y me hundía en la miseria al verle en los brazos de otra o viéndole pasar a mi lado sin tan siquiera dirigirme un triste saludo. Y esto... no podía ocultarlo, me costaba demasiado. Era un tema demasiado obvio, saltaba a la vista, me tocaba demasiado por dentro y se manifestaba inevitablemente para fuera. Nunca tuve nada serio con esa persona (aún no se muy bien si gracias a Dios o por desgracia), nunca supe lo que hubiera sido darlo todo por él. Y ahora, antes de esperar a que algún día pudiera llegar a hacerse realidad, después de tres dichosos años con más y más tíos de por medio que no lograron hacerme olvidarlo, lo estoy logrando.
¿Alegrarse o no?
No se muy bien si sentirme orgullosa por haberlo logrado, por haber conseguido eliminar ese ser que me alteraba tantísimo o... sentir miedo por el motivo del olvido. Apareció otra persona y alteró todo mi mundo. ¡Joder! Que simple soy de manejar, yo que siempre me había considerado una chica a la que era complicado tocar la fibra sensible... La verdad... no es un motivo por el que me pueda alegrar. Se vuelve a repetir la situación. Otra persona a la que jamás podre demostrar nada y esta vez elevando el nivel de dificultad. Es muy frustrante. Creo que estoy destinada a no ser nunca correspondida en el ámbito amoroso. Al hablar de correspondida obviamente no me refiero a cuatro besos y un par de polvos, hablemos claro.
Me veo de nuevo ante un problema, más grave aún que el anterior, y lo peor de todo es que ni tan siquiera pude encontrar una solución que no acarrease consecuencias para el primero, ¡como para ponerme a buscar una solución para lo otro ahora! ¿Un clavo quita a otro clavo? Si, tal vez, no seré yo quien diga que no. Pero si el segundo clavo te acaba pinchando más que el primero mal vamos...
Ahora soy optimista, no me puedo quejar. Pero... como ya ocurrió con anterioridad, en dos semanas puedo encontrarme llorando a lágrima viva oculta entre sábanas y cojines... cojines... ¡más lágrimas aún! Sin que haya nada que pueda hacer. Momentos en los que lo único que quedará será el recuerdo y muchas canciones sonando. Esquinas de folios garabateadas. Escritos en una agenda que más que recordarme mis tareas me recuerdan a él. Suena lamentable...
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